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Un paseo histórico por la Rambla

Edu García traza un recorrido cronológico de una de las principales arterias de Barcelona.

Categoría: Historia | 14 marzo, 2018
Redacción: Edu García

La Rambla es el paseo más importante de la ciudad. De pequeño mi abuela me decía: “ningú és bon barceloní si no passeja per la Rambla de nit o de matí” y cuando, como guía turístico, acompaño a algún grupo les digo “nadie es buen barcelonés si no pasea por la Rambla cada día al menos una vez”.  Me gusta pasear por las ramblas, acordarme de lo que decía mi abuela y de las palabras de Federico García Lorca que las describió como “la calle más alegre del mundo, la calle donde viven juntas a la vez las cuatro estaciones del año, la única calle de la tierra que yo desearía que no se acabara nunca, rica en sonidos, abundante de brisas, hermosa de encuentros, antigua de sangre: Rambla de Barcelona”.

ANTES DE PASEO FUE…

Ya que desde aquí no nos podemos mover por el espacio, moviéndonos de arriba abajo y de abajo a arriba, lo mejor es pasearnos por la rambla pero por el tiempo. La Rambla, como paseo no es el primero de la ciudad, pero sí el definitivo.

…UNA RIERA

Antes de paseo fue una riera que conducía las aguas de lluvia que caían sobre la ciudad. La riera se llamó en tiempos medievales el Cagalell y tenía otra riera gemela, paralela, al otro lado de la ciudad romana, que circulaba aproximadamente por donde ahora lo hace la Via Laietana y a la que llamaban el Merdançà, con tales nombres es de imaginar que las aguas no traían demasiados buenos olores.

Del hecho de haber sido riera la Rambla ha tomado su nombre, rambla es una palabra tomada del árabe, ramla, y significa arenal. También del hecho de ser riera ha tomado su forma, sinuosa, dicen que uno de los encantos de la Rambla es que, al no ser recta, se va descubriendo poco a poco. Lo único que ha cambiado es el contenido de la riera, por la vieja rambla bajaba agua y por la actual bajan personas … y suben, en gran cantidad, una multitud. Nosotros, cuando hay mucha gente decimos que “parece la rambla”. Quien habló de rambla caudalosa, llena de gente fue el Gato Pérez cuando en su Rumba dels 60’s cantaba: “unes Rambles que van plenes de fecunda humanitat un oasi de tolerància impossible d’amagar (unas Ramblas que van llenas de fecunda humanidad, un oasis de tolerancia imposible de esconder)”.

1 Un paseo histórico por la Rambla

 

..UNA MURALLA

Tras ver bajar las aguas después de cada lluvia, lo que hoy es la Rambla vio aparecer, a uno de sus lados una muralla. En su fachada del lado de barrio gótico se levantó la muralla con la que, en el siglo XIII, se cerró la ciudad. Allí se abrían cinco portales que permitían el acceso al interior de la ciudad. Las puertas dejaron pronto de ser el acceso a Barcelona, en el siglo XIV una nueva muralla se construyó a poniente, encerrando lo que es ahora el Raval con nuevas puertas que  facilitaban el acceso. A partir de entonces las puertas de la Rambla ya no se cerraban y abrían cada día pero seguían separando la Barcelona nueva, el suburbio nacido junto al centro, de la vieja. Se decía “la gent de la Ribera (la del actual barrio gótico, donde estaba la salida al mar) es la verdadera, la gent del raval (del suburbio) tan si val (La gente de la Ribera es la verdadera, la del raval nada vale)”. El Raval siempre ha sido el barrio de la ciudad antigua más maltratado, los bajos fondos, mientras que al otro lado se establecía la zona más noble. El espacio que hoy es la Rambla participaba de ese carácter residual era un espacio abierto delante de la muralla donde se establecieron las actividades molestas como ahora el juego, los vicios, los mercados.

De la rambla-muralla tenemos un pequeño testimonio, en la entrada del parking que hoy ocupa la plaça de Joaquim Xirau, a ambos lados de la rampa, se pueden ver sendos fragmentos de lo que fueron los cimientos de la muralla.

 

2 Un paseo histórico por la Rambla

 

Aparte de este testimonio arqueológico las Ramblas mantienen, desde sus orígenes como paseo, un recuerdo de sus murallas en su terminología popular. En su maravillosa Guía secreta de Barcelona, Josep María Carandell decía que ante el paseo nos podemos declarar monoteístas o politeístas según hablemos respectivamente del paseo en singular, la Rambla, o en singular, las Ramblas. Parece ser que el Ajuntament lídera el monoteísmo ya que hace años que se decidió por el singular en las placas que dan nombre a la vía.

 

3 Un paseo histórico por la Rambla

 

En cambio, popularmente, en asuntos rambleros siempre se ha sido politeísta. Se habla de las Ramblas y cada tramo tiene su nombre o mejor dicho sus nombres, ya que al oficial se añade siempre otro de popular. Incluso hubo un tiempo en que cada una de estas ramblas tenía su propia numeración hasta que el espíritu monoteísta impulsó una única numeración que empieza junto al mar y termina junto a plaça Catalunya. El cambio de nombre en Las Ramblas tiene lugar en el punto exacto donde estaban las puertas. Tenemos 6 ramblas y 3 plazas, que aparecieron cuando las ramblas se transformaron definitivamente en paseo.

 

4 Un paseo histórico por la Rambla

La Plaça del Portal de la Pau está en la parte más baja de las ramblas, donde se levanta el monumento a Colón. Recuerda un viejo portal abierto en la muralla de mar, en 1850, para permitir el acceso desde el embarcadero y que se dedicó a la paz que en 1849 el entonces capitán general de Cataluña Manuel Gutiérrez de la Concha e Irigoyen, marqués del Duero, consiguió durante la segunda guerra carlista.

 

5 Un paseo histórico por la Rambla

La Rambla de Santa Mónica es el tramo final de la rambla, el más ancho ya que aquí era donde la riera desembocaba al mar. También conocida con el poco original nombre de Rambla de baix (de abajo)

 

6 Un paseo histórico por la Rambla

La Plaça del Teatre es un liguero ensanchamiento que lleva el nombre del primer teatro abierto en la ciudad: el Principal. Se levantó entre 1597 y 1602 en unos terrenos donados al Hospital de la Santa Creu con el objetivo de acoger, en exclusiva, las representaciones teatrales que se llevaran a cabo en la ciudad y así servir recaudar fondos para la deficitaria institución hospitalaria situada en el Raval. También tiene su nombre popular, es el poético Pla de les Comedies.

 

7 Un paseo histórico por la Rambla

La Rambla dels Caputxins, por su centralidad se conoce también como la Rambla del Mig (del medio)

 

8 Un paseo histórico por la Rambla

El Pla de la Boqueria es el punto central de la Rambla, acentuado por el mosaico de Miró, la única obra de arte hecha para ser pisoteada. Boqueria deriva de los antiguos puestos de venta de carne, especialmente de cabrito (boc en catalán) que se establecieron en sus inmediaciones.  Es el espacio de las ramblas con más nombres ya que se le conoce como el Rovell de l’Ou (la yema de huevo) por su carácter central, el Pla de l’Os (debido a que aquí se instalaban los mozos de cuerda y pintores a la espera de ser contratados y los barceloneses, al verlos, los identificaban con los vagos, aquellos que no se pueden mover ya que tienen un os, hueso, en la espalda) y también el Cap de Creus (ya que en la antigüedad fue el escenario de las ejecuciones y que una dama barcelonesa, al saberlo, decidió años después organizar un via crucis partiendo desde este punto). Se decía que antes, si alguien quería dar una noticia no tenía más que acercarse a este punto y gritar a viva voz lo que deseaba: todos se enteraban.

 

9 Un paseo histórico por la Rambla

La Rambla de Sant Josep es la parte más popular, allí se encuentra el Mercat de la Boqueria y los puestos de flores y por ese motivo también se la conoce Rambla de les Flors. Federico García Lorca decía de ella: “como una balanza, la Rambla tiene su fiel y su equilibrio en el mercado de las flores donde la ciudad acude para cantar bautizos y bodas sobre ramos frescos de esperanza y donde acude agitando lágrimas y cintas en las coronas para sus muertos. Estos puestos de alegría entre los árboles ciudadanos son el regalo del ramblista

 

10 Un paseo histórico por la Rambla

El nombre de Rambla dels Estudis es el más misterioso de los que llevan los segmentos. Parece ser que hace referencia al edificio que cerraba la Rambla por su parte superior, los Estudis Generals o Universitat que habían sido instituidos en la ciudad en 1402 y que se impartirían en un edificio construido a mediados del siglo XVI, clausurada la Universidad en Barcelona tras la guerra de sucesión, el edificio se destinó a caserna militar hasta que fue derribado en 1843 para abrir una puerta dedicada a Isabel II que tendría una corta vida. Aunque parece claro el nombre de este tramo de la rambla también se suele decir que el nombre procede de otros estudios, el Col·legi de Nobles de Cordelles situado en el lugar donde hoy se levanta la Reial Acadèmia de les Ciències i Arts, hoy también el Teatre Poliorama. Fundado por la familia Cordelles, terminó siendo controlado por los Jesuitas y tras su expulsión lo ocupó el seminario. No hay ninguna duda de su nombre popular: Rambla dels ocells (de los pájaros) ya que durante siglos se vendieron en este lugar pájaros y otros animales. Hoy una norma europea ha puesto fin a esta costumbre, los animales no pueden mostrarse al público y han de tener un espacio mínimo que los puestos no tenían. Un día alguien comentó que los pájaros ahora eran pajarracos, por los trileros que, en las inmediaciones, intentaban engañar a los incautos.

 

11 Un paseo histórico por la Rambla

La Rambla de Canaletas es el tramo final de la Rambla y lleva el mismo nombre de la fuente, la más popular de la ciudad, la que te garantiza, según una tradición de origen desconocido, volver a la ciudad por muy lejos que estemos. Dicha fuente existía en el patio interior del edificio de los estudios y según cuentan venía canalizada por el exterior de la muralla que cerraba la ciudad por la parte inferior de lo que ahora es la plaça Catalunya donde también existía una depósito, al llegar el agua canalizada al depósito y a la fuente del patio se llamó la fuente de la canaleta. Al derribarse el edificio se mantuvo el agua que pasó a una nueva fuente hasta que, a finales de siglo XIX, se convirtió en la actual fuente-farola, centro de reunión de las victorias culés.

 

Son 8 nombres que justifican que en lugar de la Rambla hablemos, en plural, de las Ramblas.

Una última cosa sobre las rambla muralla es la situación de las antiguas puertas que eran desde abajo a arriba la de la Drassana, dels Escudellers o de Trentaclaus, de la Boqueria, la  Portaferrisa y de Santa Anna. La presencia de las puertas está enfatizada mediante un tipo especial de farolas, las llamadas de candelabro con cinco puntos de luz, uno central y cuatro a su alrededor; menos frente al portal dels Escudellers donde hay cinco alineadas delante del Teatro Principal, encontramos dos farolas a cada lado de la calzada de la rambla dodne en su día estuvieron las puertas.

 

12 Un paseo histórico por la Rambla

 

… UNA LINEA DE CONVENTOS

La historia de la rambla tiene otro destacado capítulo antes de ser el paseo actual, acogió  edificios religiosos. Los nombres de las partes de la Rambla que hemos visto provienen de ellos. Se alinearon delante de la muralla a partir de la prohibición, en 1370, de permitir nuevas fundaciones ni ampliaciones dentro del recinto amurallado. Así queda como espacio disponible para los nuevos usos conventuales la zona del Raval y en especial la parte que se abre a las Ramblas, donde a lo largo de los siglos, especialmente durante los siglos XVI y XVII se instalarán conventos y colegios religiosos. En total fueron ocho. Los configuraban una iglesia, un claustro y dependencias a su alrededor. Hoy se puede seguir el rastro de ellos en sus nuevos usos.

 

En la parte baja de la Rambla se encontraba el primero, el Convent de santa Mónica de los carmelitas descalzos, fue construido entre 1626 y 1636. Fue desamortizado en 1835, la iglesia se convirtió en parroquia, fue incendiada durante la guerra civil y rehecha posteriormente. El resto fue propiedad del Ejército y la Cruz Roja hasta que l edificio fue restaurado en 1988 por Albert Viaplana y Helio Piñón, destinándose a espacio de exposiciones como el Centre d’Art Santa Mònica.

 

Al lado, en los edificios que hay antes del Teatre Principal, estuvo en su día el segundo edificio religioso, era el Col·legi de Pere Nolasc. Lo fundaron los mercedarios en 1642 y desapareció con la desamortización sin que hoy quede nada visible que permita reconocer su pasado conventual.

 

Al otro lado de la Rambla, enfrente de la línea de los edificios religiosos, donde estaba la muralla se encontraba el tercero de los conventos el Convent dels Caputxins. Tras perder durante la guerra de sucesión los espacios que los frailes ocupaban en Montjuïc (Santa Madrona) y extramuros (del convent de Montcalvari queda el pequeño Pasatge dels Caputxins en el carrer Còrsega, entre Girona y Bailén) los capuchinos se instalaron en las Ramblas, cuando ya estaba la mitad opuesta por el resto de edificios religiosos. No tuvo una larga vida ya que fue desamortizado en 1835, derribado y el solar adquirido por el Ayuntamiento y en su lugar se levantó la Plaça Reial siguiendo el diseño del arquitecto neoclásico Francesc Daniel Molina.

 

Volviendo a la fila, al otro lado del actual carrer Nou de la Rambla, la primera vía moderna de la ciudad, abierta entre 1783 y 1790, se encontraba el cuarto de los edificios religiosos, el Col·legi del Sant Àngel, de los Carmelitas calzados. Fue consagrado en 1593 y tras ser hospital pasó a manos de la guardia civil y de la policía municipal que aún tiene la caserna de ciutat vella. Sus oficinas se sitúan en lo que en su día fue el claustro.

 

Al lado estaba el quinto, era el prestigioso Col·legi de Sant Bonaventura o de Sant Francesc, de los franciscanos. Fue fundado en 1628 y estaba en pleno funcionamiento en 1635. Tenía gran prestigio en la ciudad por sus cursos de teología y filosofía y se amplió en 1799. El siglo XIX fue nefasto para pasar tras diversos avatares a manos privadas para convertiste finalmente en el hotel Oriente, si somos curiosos y preguntamos, nos dejarán ver la antigua sala de baile, en su día el claustro.

 

13 Un paseo histórico por la Rambla

El gran conocedor de la ciudad, Alexandre Cirici, dibujó en su Barcelona pam a pam la vieja Rambla de los conventos, aquí vemos a la izquierda Santa Mónica, los Mercedarios en el Col·legi de Sant Pere Nolasc, al otro lado de la Rambla el huerto y convento dels Caputxins, el Col·legi del Carme (de Sant Àngel) y el de sant francesc o Sant Bonaventura.

 

El sexto edificio religioso era el convent de la Mare de Déu de la Bonanova de los Trinitaris. Fue fundado en 1639, incendiado y desamortizado en 1835 pasó a manos de la sociedad cultural Liceo Filarmónico-dramático Barcelonés que levantó el Gran Teatre del Liceu. Como curiosidad el retablo mayor de la iglesia está en la iglesia de Sant Baldiri en sant Boi.
El séptimo edificio religioso fue el convent sant Josep de los carmelitas descalzos. Había sido fundado en 1586 y en 1616 ya se daba por terminado. También fue incendiado y desamortizado en 1835. Adquirido por el Ayuntamiento se pensó en instalar otra plaza como con el convento de los caputxins. Debía ser la plaza del trabajo aunque no llegó a funcionar como tal y en 1840 se instalaba el Mercat de la Boqueria que hasta entonces ocupaba la parte central de las Ramblas. Una columnata rodea el mercado actual y una nueva fachada fue levantada según diseño de Antoni de Falguera en 1913. Del viejo convento salieron los frailes que en 1626 fundarían un noviciado en Gràcia, los Josepets, en la actual plaça Lesseps.

 

El octavo y último edificio es el convent de Betlem de los jesuitas, una orden muy vinculada a la ciudad ya que en ella pasó buena parte de su vida su fundador, san Ignacio de Loiola. Del edificio sólo se conserva la iglesia barroca, la parroquia de Betlem,  donde cada invierno hay una exposición de pesebres. Fue construida entre 1680 y 1729 sustituyendo a la anterior incendiada en 1671. No llegó a la desamortización ya que la orden fue expulsada de España en 1767 tras sus intromisiones en América latina.

 

141 Un paseo histórico por la Rambla

Siguiendo con Cirici encontramos a los Trinitaris, sant Josep y Betlem.

 

Sobre la rambla de los conventos un testimonio simpático es el que dejó el escritor Robert Robert que comentaba que no le gustaba nada aquella Rambla conventual ya cuando se encontraba entre tantos conventos, su lengua materna abandonaba sus pensamientos que se  llenaban de frases en latín, como si las misas salieran telepáticamente fuera de los recintos y sus palabras le poseyeran. Además el bueno de Robert contaba que, entre las piernas, le surgían unas sotanas imaginarias que le dificultaban al caminar. Es que en esa época la rambla fraileaba demasiado. Con la desamortización la rambla, y con ella la ciudad, dejó de frailear.

 

…Y FINALMENTE UN PASEO

Las Ramblas que fueron riera, muralla y conventos se terminaron por transformarse en un paseo y aún lo son. Fue un proceso lento e inexorable, se inició según avanzaba el siglo XVIII. El permiso para construir edificios sobre el espacio que había ocupado la muralla fue el primer paso,  mientras caían primero las del centro se fueron plantando en la parte central alienaciones de árboles que con dificultad arraigarían para dar lugar al característico paseo arbolado y se llevó a cabo la urbanización del paseo central, elevándose sobre dos caminos abiertos a ambos lados. A finales del siglo XVIII la Rambla ya era una calle donde los barceloneses miraban y se dejaban ver: se pusieron sillas de alquiler (1781), se pusieron farolas, se instalaron tres palacios (March de Reus, Virrey y Moja) y la desamortización cambio por completo el aspecto del conjunto. Las Ramblas se convirtieron en el paseo preferido de los barceloneses y desbancaron a la muralla de mar que hasta entonces había sido el espacio más deseado por barceloneses en invierno (por el sol) y en verano (por el frescor de la brisa marina) y desde entonces el paseo sigue atrayendo gentes.

Para el que quiera ir mejor preparado para este paseo, existe la web ideal https://www.amicsdelarambla.cat/ donde está todo lo que hay que saber sobre la principal arteria de la ciudad. Así que ahora a caminarla y es que “nadie es buen barcelonés si no pasea por la Rambla cada día al menos una vez”.

Categoría: Historia | 14 marzo, 2018
Redacción: Edu García
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