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¡Abajo las murallas! !Arriba el Eixample!

Una nueva epidemia de cólera, llevó al gobierno a aprobar el derribo de las murallas en 1854. Barcelona ganó así la batalla de su crecimiento fuera de los antiguos límites, la construcción del Pla Cerdà

Categoría: Historia | 3 febrero, 2017
Redacción: Edu García

El Eixample es el segundo distrito de Barcelona, corresponde a la zona de crecimiento de la ciudad una vez se derribaron las viejas murallas. Fue ideada por el ingeniero Ildefons Cerdà que planteó una ciudad basada en planta de damero constituida a base de calles que se cruzan perpendicularmente en las que se insertan bloques de viviendas, las manzanas, que se repiten a lo largo del espacio. Está constituido por los barrios de la Esquerra, dividido en Antiga y Nova, la Dreta, Sant Antoni, Sagrada Familia y Fort Pienc.

1 ¡Abajo las murallas! !Arriba el Eixample!

UN ESPACIO VACIO FUERA DE LAS MURALLAS

Cuando Barcelona estaba encerrada dentro de sus murallas, el territorio donde hoy se levanta el Eixample era un espacio sin construir. Por motivos de estrategia militar se establecía un cinturón de seguridad alrededor de las murallas. En este espacio, desde las murallas hasta una distancia de 1500 varas castellanas, lo que alcanzaba la bala de un cañón, estaba prohibida la construcción, de esta manera se aseguraba que un supuesto asaltante pudiera parapetarse tras algún edificio y tuviera fácil el asalto a la ciudad. Con esta normativa Barcelona fue creciendo dentro de sus murallas hasta que ya no se pudo aguantar más. Los barceloneses se amontonaban en unas calles cada vez más estrechas y mal ventiladas que proporcionaban muy mala vida. Cada vez eran más las voces que reclamaban el derribo de las murallas. En 1841, el doctor Pere Felip Monlau publicaba, a iniciativa del Ayuntamiento, un opúsculo titulado ¡Abajo las murallas! Memoria acerca de las ventajas que reportaría a Barcelona, y especialmente a su industria, de la demolición de las murallas que circuyen la ciudad en el que se argumentaba la necesidad de crecimiento. Empezaba una reivindicación ciudadana a la cual el gobierno, a través del Ministerio de la Guerra, no atendía. Pero por fin, la situación se produjo, la conflictividad social que vivía la ciudad y una nueva epidemia de cólera, llevaron a un gobierno propicio a aprobar, en 1854, el derribo de las murallas. Barcelona ganaba la batalla a su crecimiento fuera de los límites antiguos.

2 ¡Abajo las murallas! !Arriba el Eixample!

TIEMPOS INCIERTOS DE PROYECTOS Y CAMBIOS

La nueva Barcelona, el Ensanche construido fuera de las viejas murallas es obra del ingeniero Ildefons Cerdà y su desarrollo no fue sencillo. El primer obstáculo que tuvo el proyecto de Cerdà fue sobre su origen. Una vez derribadas las murallas y convertido en urbanizable el territorio que se extendía delante de la ciudad, desde el Llobregat al Besòs, se inicia una disputa sobre quién debía llevar a cabo la ampliación. Empieza un pulso entre el Estado, a través del Ministerio de Fomento, y el Ayuntamiento de Barcelona. Por un lado, el Ayuntamiento convoca un concurso al que se presentan 13 proyectos y se elige el del arquitecto Antoni Rovira y Trias. Pero desde el gobierno central se impone, por real orden, un proyecto que no había participado en el concurso de proyectos municipal, éste es el de Ildefons Cerdà. Era 1860 y hoy, más de 150 años después, nadie duda que la decisión fue acertada y se valora por sus valores higienistas contrapuestos a los de la Barcelona vieja, por adaptarse a un orden geométrico y científico que permitía un crecimiento ilimitado y por crear una ciudad igualitaria sin un centro privilegiado.

Pero su proyecto, al no ser consensuado sino impuesto, no llegó a realizarse tal y como fue ideado por su creador. El proyecto de Cerdà se basaba en el plan hipodámico, ortogonal o en damero, con una estructura en cuadrícula, construida a base de vías trazadas perpendicularmente que dejan un espacio en el centro (la manzana o cuadra). Las vías o calles son el lugar destinado a la movilidad (de vehículos, entre ellos el ferrocarril, en el centro y de peatones en los extremos, separados por líneas arbolado) y a los servicios. Su anchura es, en su mayor parte, de 20 m, aunque hay las especializadas, con 30 m y las trascendentales, que favorecen la circulación (Gran Via, Diagonal, Meridiana y Paral·lel) de 60 m, anchuras inusuales en su momento.  La parte central, o intervía, es la parte privada, destinada a la vivienda, en el perímetro, y a jardines. en el interior. Estas manzanas tienen una forma cuadrada con la particularidad de presentar las esquinas achaflanadas (con un águlo de 45º y una anchura de 15 m) que debían garantizar una mejor visión. Sus dimensiones son de 113 m de lado y sus vértices coinciden con los cuatro puntos cardinales.

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 Plano del proyecto de Cerdà para el Eixample de Barcelona

 La ciudad ideal de Cerdà se llevó a cabo pero solo en lo que a su estructura se refiere. Los intereses económicos de los propietarios modificaron el proyecto original. El volumen edificable aumentó al ocuparse los cuatro lados de la manzana mientras que Cerdà había proyectado la construcción en sólo dos de sus lados (con dos bloques en ángulo o en paralelo) con amplios jardines en la parte central. Pero se fue más allá de la ocupación completa de los cuatro lados la manzana al permitirse que el espacio edificable se ampliara en detrimento del espacio libre. Así se permitió que los elementos que sobresalían de la fachada (galerías y balcones) ampliaran su superficie y también se ganó espacio en detrimento de los interiores.

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La modificación de la manzana Cerdà

 El Eixample llegaría a su máxima densificación al superarse la altura original. Cerdà había pensado en 16 metros de altura para garantizar una perfecta insolación y pronto se estableció una altura de 20 m, la misma de la anchura de la calle, y más tarde se permitió levantar dos pisos, las remontas de los áticos y los sobreáticos.

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Chiste de Cesc sobre las remontas en los edificios del Eixample.

 LOS NOMBRES DE LAS CALLES

Un aspecto muy importante a la hora de construir el Eixample fue el bautizo de las calles. Lo que en el plano eran números y letras debía recibir un nombre. Para esta operación se pensó en el escritor y político Víctor Balaguer quien en 1864 presentaba sus nombres basándose en la historia antigua de Catalunya y del reino de Aragón, así aparecen los territorios que lo conformaron (Aragón, Valencia, Mallorca, Provença, Rosselló, Còrsega, Nàpols, Sicília, Sardenya, Còrsega, Calàbria), las instituciones políticas (Parlament, Consell de Cent, Diputació, Corts Catalanes) o destacados personajes históricos de diverso tipo y época (Casanova, Pau Claris, Tamarit, Villarroel, Borrell, Urgell, Roger de Flor, Roger de Llúria, Entença, Rocafort, Muntaner, Viladomat, Aribau, Balmes, Ausias Marc). Uno de sus aciertos fue que los nombres aparecieran de una forma simple, con una sola palabra.

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UNA CIUDAD MODERNISTA

Uno de los encantos que tiene el Eixample es su arquitectura. El periodo de crecimiento del Eixample coincide con los años de desarrollo en Europa del estilo modernista. Un estilo rico en decoración y que se asocia a un grupo de clientes de la burguesía industrial y comercial que querían mostrar su estatus social pudiente propio de nuevos ricos y que encargaron a una generación de jóvenes arquitectos edificios sorprendentes y originales. Entre las dos exposiciones internacionales que se realizan en Barcelona (1888 y 1929) el Eixample crece y se dota de excelentes muestras del estilo modernista. Pasearse por las calle del Eixample es hacerlo por una ciudad modernista plena de color, de materiales y formas atrayentes. Jardines en piedra que crecen en las fachadas, galerías acristaladas de colores, esculturas alegóricas con representaciones de las artes y las novedades, esgrafiados multicolores, puertas y persianas de madera, balcones de hierro … diversos elementos decorativos se suceden a lo largo de nuestro paseo. Coincidiendo con el periodo olímpico Barcelona redescubrió su legado modernista y lo reivindicó mediante la denominación primero de Quadrat dOr (una amplia área que aproximadamente se extiende desde la Diagonal a las Rondas y de las calles Aribau a passeig de Sant Joan), y más tarde con la Ruta del Modernisme que ampliaba el círculo con otros ámbitos de la ciudad. Los grandes nombres de Gaudí, Domènech i Montaner y Puig i Cadafalch se unen a otros menos conocidos pero igualmente interesantes como Joan Martorell, Camil Oliveras, Josep Vilaseca, Pere Falqués, Josep Domènech i Estapà, Enric Sagnier, Antoni Maria Gallissà, Geroni Granell, Antoni Ruiz Casamitjana, Juli Fossas, Bernardí Martorell,Joan Rubió I Bellver, Antoni de Falguera, Josep Maria Jujol… Un periodo fértil que sirvió para embellecer el Eixample.

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L’illa de la discordia reúne tres obras de principales de Gaudí, Puig i Cadafalch i Domènech i Montaner.

 JARDINES INTERIORES DE MANZANA

Hay otro Eixample también atractivo pero menos vistoso para degustar con calma y tranquilidad. El Eixample de los interiores de manzana ha sido la apuesta de la ciudad para dotar un barrio en principio con escasos espacios verdes y de descanso en una cada vez más ruidosa urbe. El espacio que Cerdà ideó como espacio ajardinado en el interior de las manzanas terminó por ser engullido por construcciones dedicadas a la industria, el comercio o al estacionamiento de vehículos. Con la llegada de los ayuntamientos democráticos se han ido recuperando cada vez más espacios. Desde que en 1985 se recuperara el Jardí de la Torre de las Aigües (Roger de Llúria 56) se han ganado para uso de los ciudadanos unos 50 interiores de manzana. Algunos de los muchos rincones de calma entre las calles transitadas del eixample son los de la Casa Elizalde (València 302), los del Palau Robert (passeig de Gràcia 107),  los de Sebastià Gasch (Rocafort 87),  los de César Martinell (Entença 62), los de Montserrat (Rocafort 226), los de la Industria (Industria 108), los de Montserat Roig (Provença 535), los de Manuel de Pedrolo (Diputació 459), los de Clotilde Cerdà (Marina 197), los de Emma de Barcelona (Borrell 157), los de Paula Montal, los de Elena Maseras (Roselló 163), los de Mercè Vilaret (Floridablanca 141), los de Cándida Pérez (Borrell 44) o de Maria Matilde Almendros (Calabria 90) … Un aserie de espacios que hacen de este distrito elegante, colorido y vistoso por fuera, con las fachadas modernistas, también silencioso y tranquilo por dentro.

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El Jardí de la Torre de les Aigües fue el primer interior de manzana recuperado

Categoría: Historia | 3 febrero, 2017
Redacción: Edu García
Tags:  barcelona, Eixample, història, pla Cerdà,

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