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Casa Batlló

La casa Batlló, uno de los edificios especiales de Paseo de Gràcia, está de celebración: lleva 10 años abierto al público y esto es una buena excusa para dedicarle un recuerdo. Antoni Gaudí, Josep Batlló, Sant Jordi y el dragón, entre otros, desfilan por esta llanura.

Categoría: Historia | 4 junio, 2012
Redacción: Edu García

Fue una reforma para un cliente que quería una obra única…

Gaudí no construyó la casa Batlló de la nada, en su lugar se alzaba la casa Lluís Sala Sánchez construida 30 años antes por el arquitecto Emilio Sala Cortés, profesor de la Escuela de Arquitectura de Barcelona. Éste último era uno de los maestros de Gaudí y lo utilizó ocasionalmente como delineante. Era un edificio convencional, de planta baja y cuatro pisos. Al lado mismo, el arquitecto había construido también la casa de Emília Adrià que hoy, modificada en altura, todavía se conserva.

La vieja casa fue adquirida en 1900 por el fabricante textil Josep Batlló y Casanovas, emparentado por matrimonio con los Godó, empresarios y propietarios de La Vanguàrdia. Como otros grandes hombres de la burguesía catalana, Josep Batlló adquirió la casa para convertirla en su residencia. En principio pensaba sustituirla por una nueva, pero finalmente se decantó por una reforma radical. Para mostrar su estatus social, quiso una casa única, diferente, y pensó en Gaudí. No era la primera vez que trabajaba en Paseo de Gràcia (ya había diseñado la farmacia Gibert y el bar Torino, que ya no se conservan) ni sería la última. Con su equipo se pone manos a la obra entre 1904 y 1906, cuando con más de 50 años ya tiene un original estilo en el que el uso de la geometría y la inspiración de la naturaleza son lo esencial. Gaudí añade un piso y unas buhardillas, amplía el patio interior, redistribuye los interiores, especialmente en la residencia del propietario (que por eso se denomina el piso principal) y transforma completamente la fachada, que era el escaparate donde se manifestaba el poder de los propietarios de la casa.

Una fachada luminosa que estimula la imaginación

La fachada de la casa Batlló es uno de los iconos de la ciudad. Tiene forma ondulada, aspecto que anticipa lo que después se hará en la Pedrera. Los materiales con los cuales está realizada hacen que luzca como ninguna otra en la ciudad. En la planta baja y el piso principal se usa la piedra de Montjuic que se trabaja para darle un aspecto casi vegetal: las columnas y los arcos recuerdan troncos y ramas y dejan espacios vacíos que funcionan como entrada y permiten la iluminación. Por encima, a partir del segundo piso, el muro se trata como un tapiz de colores donde se abren balcones metálicos. El juego de policromia se consigue con un revestimiento de fragmentos de vidrio de color rosa, verde y morado y piezas circulares de cerámica que se colocan sobre una base de mortero de cal. Se dice que Gaudí, desde la calle, dirigía a los obreros indicándoles qué piezas tenía que ir colocando para conseguir el aspecto deseado; seguro que a su lado estaba su colaborador Josep Maria Jujol. El conjunto se corona con un tejado de cerámica que pasa del verde (a la derecha) al rosa rojizo (a la izquierda) pasando por el morado violacio (en el centro). Presenta una aguda ondulación y de él sobresale una torre. La fachada de la casa Batlló estimula la imaginación, es una obra casi abstracta, que ha dado lugar a varias interpretaciones.

Sant Jordi, la casa del dragón o de los huesos

Dicen que Gaudí, hombre patriótico y ferviente cristiano, concibió el edificio como un himno simbólico de la leyenda de Sant Jordi, victorioso vencedor contra el dragón que aparece en la cima del edificio que tiene forma del perfil del dragón, con el espinazo muy destacado, y el cuerpo lleno de escamas cerámicas. Tiene la cabeza girada hacia calle Aragón y una ventana triangular se interpreta como su ojo. Al lado izquierdo, una torre coronada por la cruz gaudiniana de cuatro brazos (que también tiene el aspecto de flor que acaba de abrirse) simboliza la lanza o la espada del santo clavada en el lomo. En la torre se pueden ver los anagramas de la Sagrada Familia: Jesús (JHS), Maria (M) y José (JHP).

También la parte central de la fachada, el tapiz de intenso color, puede sugerir la piel del dragón. Incluso la galería de la tribuna, con sus amplias aperturas, sería la boca abierta del dragón con los huesos de las víctimas que acaba de devorar. Más restos de éstas se reparten por la fachada, los cráneos de los que ha devorado el dragón son los balcones del color de los huesos. Pero no sería ésta la única referencia dragoniana: también podemos ver la cola del dragón en la barandilla de la escalera interior y la garganta en el patio central.

La casa de los bostezos

Un aspecto de la fachada que llamó mucho la atención a los barceloneses fue la gran cantidad de aperturas que la casa ofrecía. A diferencia de la práctica totalidad de los edificios del Eixample, en la casa Batlló el vacío tiene más relevancia que el pleno. El muro empieza en el segundo piso. En la planta baja encontramos cinco grandes arcos: uno es la entrada en el edificio, otro da al sótano y el resto corresponden a la tienda. El piso principal es un gran mirador sobre el paseo: hay tres grandes aperturas subdivididas por seis ligeras columnitas que parecen tiernas ramas o huesos y que dan lugar a siete enormes ventanales de madera de forma redondeada y que están cerrados por arriba con vitrales de color plomo. Tantas aperturas facilitaban una iluminación y una ordenada ventilación y también despertaron la imaginación popular que bautizó la casa como la casa de los bostezos.

La casa de las máscaras

Más relacionada con el aspecto lúdico de la casa, ha habido una interpretación en referencia a la fiesta de Carnestoltes: los balcones son vistos como máscaras, el recubrimiento de trencadís de los pisos es el confeti y la corona el sombrero del arlequín. Se hace difícil pensar que un hombre tan religioso como Gaudí encontrara su inspiración en una celebración en la que don Carnal se impone a doña Cuaresma.

Una casa respetuosa con su vecina

Uno de los aspectos que más se han valorado de la reforma que hizo Gaudí es el respeto que demostró con la casa vecina Amatller, construida por un joven Josep Puig i Cadafalch en 1900. Gaudí bajó la altura del tejado de su casa para que no se sobrepusiera a su vecina y situó un balcón especialmente diseñado. Tendría que haber sido una lección para aplicar al resto de construcciones del Eixample. Quizás la casa del otro lado lo tendría que haber tenido este detalle presente cuando, en los 60, se produjo la remonta de la que hace esquina con la calle Aragón y que ahoga la obra de Gaudí.

Mobiliario que se subía con poleas

En lo alto del edificio encontramos un balcón con forma de flor que comunica las buhardillas con la calle. A cada lado encontramos unos brazos metálicos que servían para hacer las mudanzas y entrar el mobiliario en el interior de la casa sin necesidad de utilizar la puerta principal ni las estrechas escaleras.

Un pavimento pensado por la Casa Batlló que se extiende por el Paseo de Gracia

Gaudí diseñó el pavimento del dormitorio de la casa Batlló que ha quedado como uno de los símbolos del paseo puesto que son las piezas hexagonales con motivos marineros: algas, caracoles y medusas. Este pavimento, realizado por la casa Escofet, no se utilizó en la casa pero se recuperó para la casa Milà y se utiliza para las aceras del paseo.

Unos propietarios valientes y unos inquilinos seguros y de película

Durante unos cincuenta años, la casa fue propiedad de la familia Batlló. Los primeros años encontraron poca colaboración de las autoridades municipales y de hacienda en cuanto a permisos y tributos. Cuando Josep Batlló murió, la casa pasó a su viuda Amàlia Godó, después a sus hijas Mercedes y Carmen y por último su nieto César Marimón Batlló. El 1954 se vendió a la Sociedad Ibérica de Seguros. Años más tarde se puso a la venta y finalmente, el 1994, el presidente de la compañía de seguros, Enric Bernat —que también lo es de la empresa Chupa Chups—, la compró. Desde el 2002, la sociedad Casa Batlló S.L.U. gestiona las visitas y ofrece el edificio para actos sociales.

Como muchas de las casas del Eixample, la casa Batlló era una “casa de renta” pensada para que los propietarios vivieran en el principal con varios inquilinos en el resto de pisos. Sabemos que la planta baja acogió del 1905 al 1921 la sede de la casa cinematográfica Pathé frères. Entre 1922 y 1940, se ofrecían los productos de toda una institución comercial en la ciudad, la casa de Queviures Martignole que tenía su casa madre en la calle Escudellers. Después, y hasta 1986, acogió la galería de Arte Syra propiedad de Montserrat Isern por donde pasarían entre otros los artistas Josep Amat, Pere Daura, Grau Sala, Joaquim Sunyer, Francesc Gimeno, Josep Granyer i Giralt, Rafael Benet i Vancells, Josep Guinovart, Àngels Santos, Olga Sacharoff y Soledad Martínez. Sobre los inquilinos, sólo remarcar que fue usada por la compañía de seguros propietaria, que el cuarto piso albergó a partir de 1930 los laboratorios Roca y que también había, entre 1942 y 1958, la distribuidora cinematográfica Producciones y distribuciones Chamartín.

Mejora con el paso del tiempo

La Casa Batlló no fue tan bien valorada cuando se construyó como lo es ahora. Sólo hay que decir que en 1907, cuando se dio el premio al mejor edificio construido en la ciudad el año anterior, el galardón se lo llevó el Colegio Condal de Bonaventura Bassegoda Amigó, en la actual calle Amadeu Vives, entonces llamada Cameros. La Casa Batlló recibió una mención por ser “edificada con singular ingenio y en la que el eminente arquitecto Antoni Gaudí ha hecho gala de su febril inventiva con un buen número de detalles modernísimos que corroboran las dotes que lo adornan”. Debía de desconcertar al jurado más que no gustarle. Pero la casa acabaría triunfando: se incluyó en el Catálogo del Patrimonio de la ciudad (1962), se reconoció como Bien de Interés Cultural (1969) y se incluyó en la lista del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO (2005).

 

Fuente: Paseo por Barcelona

Categoría: Historia | 4 junio, 2012
Redacción: Edu García
Tags:  Antoni Gaudí @es, Casa Batlló, Chupa Chups, familia Godó, història, Josep Maria Jujol, Josep Puig i Cadaflalch, la casa dels Badalls, La Vanguardia, Montjuïc, paseo de gracia, passeig de gracia, Sagrada Família, Sant Jordi @es, UNESCO,

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