R t V f F I

Boria avall, la ruta del castigo

Este cuadro realista recoge una antigua tradición barcelonesa. Hasta 1831, se practicaba la costumbre de “pasar alguien Bòria Avall”.

Categoría: Historia | 1 abril, 2016
Redacción: Edu García

En tiempo de calçotades apetece ir a Valls. Bien alimentados nos hemos de acercar al Museu de Valls, allí está colgado un enorme cuadro, 3 m x 5 m, fue pintado por Francesc Galofre i Oller (1865-1942) en 1892. Se titula Bòria avall. Seguro que nos sorprende como lo hizo en el momento de ser expuesto.

16 Boria avall, la ruta del castigo

EL CUADRO EN LA SALA PARÉS
Esto decía del cuadro  J. Roca y Roca en La Vanguardia del 19 de junio de 1892.

<<Francisco Galofre Oller es un pintor joven que acaba de dar en su carrera un paso de gigante. Mucho esperaban de él  (…) pero, a decir verdad, nadie creía que súbitamente se nos descolgara con una obra de tanto empeño como la que lleva el título de Bòria avall, y atrae estos días una concurrencia numerosa al Salón Pares. La primera impresión que produce no puede ser más lisonjera. Hay en el cuadro ambiente, luz y notable perspectiva, y en cuanto al asunto, es lo que los franceses llamarían una verdadera trouvaille.>>

El cuadro despertó una gran admiración y el público acudió a ver el cuadro en tal cantidad que tuvieron que poner a un par de guardias a la puerta de la Sala Parés  para ordenar las colas. Se ha dicho que hasta 60.000 personas acudieron a verlo. Es curioso este cuadro de grandes dimensiones fuera pintado en un pequeño taller:

<< En la calle Ancha, sobre el local que ocupa la sociedad Lo Niu guerrer tiene Galofre Oller su estudio. Allí ha pintado su gran cuadro, en malísimas condiciones de luz y espacio, debiendo correr con frecuencia su caballete para recoger la claridad de una claraboya, la única que dá luz imperfecta al taller. Dos años hace que empezó a pintarlo, dejando con frecuencia interrumpido su trabajo, aquejado del desaliento que suele sentir el artista novel cuando acomete una empresa algún empeño. Los encarecimientos de sus buenos amigos y la perspectiva de la próxima Exposición nacional de Bellas Artes moviéronle a concluirlo, siendo la última arremetida que dio sobre la tela la más brava y la más feliz.

Un detalle: para pintar las principales figuras del cuadro sirviéronle de modelo sus amigos, de suerte que algunas de las figuras indicadas son verdaderos retratos, sin que esta circunstancia obste para que ofrezcan verdadero sabor de época, como lo tiene también el trozo de la calle de la Boria, donde transcurre la escena y las oscuras tiendas de caldereros y latoneros que tan bien caracterizan aquel pintoresco rincón de la vieja Barcelona>>. LLUIS PERMANYER señalaba en su Àlbum (la vanguardia, 30 marzo 2003) que entre los presentes está el hijo de Pitarra, Ernest Soler De Las Casas.

24 Boria avall, la ruta del castigo

LA RUTA DEL CASTIGO
Este cuadro realista recoge una antigua tradición barcelonesa. Hasta 1831, se practicaba la costumbre de “pasar alguien Bòria Avall”. Por orden de la justicia tenía lugar un espectáculo  en el que el protagonista era un reo, una persona condenada por la justicia por incumplir las leyes. Al desgraciado o desgraciada se le paseaba por la ciudad montado en un asno y se le azotaba públicamente realizando la ruta de castigo, el camino de la vergüenza. Era una concepción pedagógica de la justicia, enseñando, haciendo público el castigo del que incumple la ley. Una comitiva acompañada al avergonzado protagonista, Joan Amades en su Histories i llegendes de Barcelona los enumera: dos frailes, acompañando al reo, el nuncio, el verdugo y su ayudante (intraducible su nombre l’estiracordetes), los guardias y la Justícia. Se realizaba el trayecto por el centro de la ciudad, la comitiva se iba deteniendo y después de anunciar los delitos del reo recibía los correspondientes azotes. Se cuenta que la condena de azotes era por cientos, había 100 puntos a lo largo del recorrido y en cada uno se le daba uno, dos, tres o hasta cuatro azotes. El camino que realizaba el condenado a pena de azotes es largo y aún hoy podemos hacerlo, sin prisas y sin azotes.

LAS CALLES DEL ITINERARIO
La ruta partía de la cárcel, situada en la esquina de las actuales Baixada de la Llibreteria y Tapineria, en el viejo castillo construido junto a la puerta romana. Tras atravesar  la plaça de l’Àngel, (no existía la Via Laietana) bajaba por el carrer de la Bòria y de allí tomaba su nombre. Bòria según los expertos deriva de Boeria o de los bueyes, por una torre defensiva de origen romano que hizo las veces de corral de los bueyes del convento de Sant Pere. Se descendía hasta encontrar la pequeña plaça de la Llana y continuaba por el estrecho carrer dels Corders para girar por la placeta Marcús y recorrer el carrer  Montcada. Llegaba al Passeig del Born y por Vidrieria y la Plaça de les Olles, llegaba al actual Pla de Palau. Para algunos, los más malos, el camino terminaba aquí ya que este lugar fue durante un tiempo el Pla de les Forques y allí les esperaba la muerte. Para los más afortunados se seguía por la plaça de Sant Sebastià (hoy Antonio López) y continuaba por Fusteria y Ample. A la altura de Regomir subía por el centro de la ciudad romana por Ciutat, Plaça Sant Jaume, Bisbe y llegaba a Plaça Nova. Todo terminaba volviendo a la cárcel por la desaparecida calle Corríbia (hoy parte de la Avinguda de la Catedral) y la aún existente Tapineria.

COLGAR EL SAN BENITO
El reo llevaba una prenda especial, una holgada túnica de tela gruesa que iba bien a todos y que era suministrado por los benedictinos de donde tomó el nombre de san Benito. Así que de aquella tradición viene la expresión, aunque al final fueron los franciscanos se quedó san Benito.

POBRE GABRIEL
En un pergamino conservado en el MHC se lee el motivo de la condena y el nombre del desafortunado.  Más o menos se lee…

33 Boria avall, la ruta del castigo

Aquest es Gabriel Monclus, natural
de la Vila de Mahella del Regne de Aragó lo qual
induit per l’esperit maligne, no dupta, dilluns que
comptaven a dos del present y corrent mes de
juliol, sacrilegament furtar y robar les flautes del
orga de l’esglesia del monastir de sta Caterina del
ordre de predicadors de la present ciutat. Per f…
condemnat per lo R Señor Official
de Ilustrisim y reverendísim señor bisbe de Barcelona a infamia
pública, y estar en la escala a la vergonya amb lo present
epitafi en los pit y amb mitra en lo cap y fer bande-
jat de tota la present Ciutat y Bisbat de Barcelona
per temps de cinc anys, sots pena que fi rompra
lo dit bandeix fera acotat. Datat em lo Palau
XXII del mes de Juliol de l’Any  el 1612

43 Boria avall, la ruta del castigo

El maligno lo induce a robar los tubos de los órganos.

Categoría: Historia | 1 abril, 2016
Redacción: Edu García
Tags:  edu garcia, història,

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