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La vuelta al mundo en un Smartphone

¿Cómo hubiera sido el periplo de Phileas Fogg y Passepartout si en vez de un simple mapa y un reloj de cuerda hubieran tenido un Smartphone a su alcance?

Categoría: Cultura | 24 febrero, 2014
Redacción: Ana María Guiot

Uno de los viajes más famosos de toda la historia es el que protagonizó Phileas Fogg y su ayudante Passepartout. Julio Verne quería con su obra rendir tributo a los nuevos avances tecnológicos del s.XIX que permitirían viajar mejor y, sobre todo, más rápido.

La apuesta formulada en el exclusivo Reform Club londinense no era cosa de broma. Dar la vuelta al mundo en 80 días parecía ser toda una hazaña y Fogg aceptaba un reto que pensaba cumplir desplazándose solo con la ayuda del tren y barco de vapor. Quizá Verne, ducho en la escritura de ciencia ficción, ya imaginó entonces que sus 80 días se verían reducidos a polvo a medida que la tecnología avanzara.

¿Cómo hubiera sido el periplo de esta peculiar pareja si en vez de un simple mapa y un reloj de cuerda hubieran tenido un Smartphone a su alcance? Podemos imaginarlo.

Antes de partir de Londres lo primero de todo es hacer la maleta. La cantinela de siempre: lo que hay llevarse, lo que no, sombrero de copa sí, sombrero de copa no, mete un par de chalecos más… Phileas, o mejor dicho, Passepartout lo hubiera tenido mucho más fácil con la aplicación Packing Pro. Un asistente para apuntar todo lo que debes meter en la maleta y las tareas que debes realizar antes de partir. Además, al amigo “Passepar” también le hubiera venido fetén TripIt. Tras hacer cualquier reserva en hoteles, trenes y barcos —de vapor o no— y recibir la confirmación en el e-mail, la reenvías a TripIt y automáticamente tienes todo el itinerario, fechas, horarios… en dicha aplicación. ¿Qué es eso de llevar papeles impresos? ¡Va!

Llegamos a la primera parada, Suez, y pese al cansancio Fogg, ese intrépido soltero de oro, está ansioso por encender el móvil y empezar a recibir inputs cualesquiera que sean pero oh, my God! No hay conexión. Ningún problema. WiFi Finder es el mejor aliado cuando el 3G desaparece del móvil más rápido que una golosina en manos de un niño. ¡Ojo! Hay que bajarse previamente su directorio (para cuando estés offline). Tras encontrar la conexión más cercana Phileas decide hablar con Walter Ralph, un buen amigo, para decirle que todo va de maravilla. Para ello tiene múltiples posibilidades: WhatsApp, Skype o Viber. Todas igual de buenas y gratuitas.

El viaje continua y partimos a Bombay, la ciudad más poblada de la India con más de 14 millones de personas. Vaya locura. Es en estos momentos cuando Passepar utiliza sus mejores recursos, las guías de su Smartphone. Aquí encontramos la española y galardonada Minube, Triposo o la atractiva Maptia. Ningún lugar o rincón especial puede escaparse con estas aplicaciones donde sus usuarios son los que recomiendan y explican sus propias experiencias. 100% recomendadas.

Al día siguiente nos dirigimos a Calcuta en tren y elefante.  El cielo no promete nada bueno y Fogg ha escuchado de boca de su acompañante de viaje, Francis Cromarty, que se avecinan lluvias. Presto a su señor, Passepar coge el móvil y abre la aplicación Weather Pro, la mejor app con información meteorológica, actualizada cada hora y con previsión a 3 días vista. Efectivamente, vienen curvas pero los dos aventureros consiguen salir al paso y además, con la nueva compañía de una atractiva india llamada Aouda. Tras un agradable paseo por la enorme urbe, siempre orientados por Google Maps, deciden improvisar y, en vez de tomar el barco de vapor, reservan un vuelo directo a Hong Kong. Para ello nada mejor que Skyscanner o Kayak. Comparadores de vuelo lowcost completísimos que aseguran el mejor precio para cualquier itinerario. Si se toma el avión también es recomendable llevar Flight+ (o Vuelo+), información en tiempo real sobre el estado de los vuelos: horarios, cambios y retrasos en el vuelo, puertas de embarque, cintas por las que saldrá el equipaje, etcétera.

Llegamos a Hong Kong, otra gran metrópolis. Phileas, Passepar y Aouda empiezan a tener problemas con el idioma y, sobre todo, con los caracteres chinos de miles de carteles. Don’t worry. De nuevo nuestro Smartphone tiene la solución. Google Translate será el mejor amigo en estos casos, con hasta 50 idiomas y si la cosa falla, puede optarse por WordLens, una pijada de aplicación basada en la realidad aumentada y que es realmente útil para viajar, sobre todo por Asia. Simplemente realizas una foto al cartel, señal o folleto donde aparezca el otro idioma y lo traduce a tiempo real. No necesita conexión y la aplicación es gratuita. Eso sí, cada paquete de idiomas se compra por separado.

Pero sigamos con nuestro periplo. Ya queda menos. Hoy aterrizamos en Yokohama, Japón. A Aouda, que apenas había salido de su localidad en la India, le apetece una especialidad local en algún restaurante acogedor y con buena fama. Con Yelp, AroundMe, Foodspotting o Foursquare pueden encontrarse todo tipo de lugares especiales y únicos. Siempre recomendados por personas locales o turistas que ya lo han visitado antes. ¡Si tienes malas experiencias es porque quieres!

Antes de partir y a estas alturas de viaje vuelve a ser el momento para contactar con la familia o amigos. Fogg tiene pensado algo especial y utiliza Postagram para enviar una postal hecha por el mismo. Hace una foto en el barrio chino de la ciudad, uno de los más populares del país, escribe un texto, añade la dirección del Reform Club y listo. La aplicación se encarga de que dicha postal (hablamos de una postal física, real… sí, real), llegue a su destino. Todo por 99 céntimos. ¿La pega? De momento solo pueden enviarse postales a EEUU, Canadá y Europa.

Falta poco para que el viaje llegue a su fin. Llegamos a San Francisco y el pobre Passepar anda como loco con los cambios de divisa y la gestión del dinero. Calm down. Es el momento de usar Xe Currency, el conversor más popular de la red. Otras aplicaciones que pueden resultar interesantes son Expensify, para controlar gastos; Tipulator, para dejar la propina adecuada que todo señor está obligado a dejar o Trip Splitter, para viajes con amigos donde se pagan muchas cosas en conjunto. ¡Ya se sabe que siempre hay alguno que se escaquea!

Y por fin nuestra última parada, Nueva York. Llegamos a altas horas de la noche y no hemos reservado ningún hotel. Si hubiera sido el día anterior quizá el ayudante de Fogg hubiera optado por Booking o incluso Airbnb pero siendo estas horas… mejor Hotel Tonight. Con esta aplicación se pueden consultar las habitaciones disponibles en los establecimientos más cercanos, incluidas ofertas que pueden llegar a ser de hasta el 70% de descuento. Si se tiene poco presupuesto son obligatorias Wehostels o Hostelworld.

El viaje acaba y volvemos a Londres. Los tres trotamundos andan algo apenados porque creen que no han superado el reto. Nada más lejos de la realidad. En “La vuelta al mundo en 80 días” Phileas Fogg ganó la apuesta llegando un día antes de lo previsto. Hoy este viaje podría hacerse, con total seguridad, en muchísimo menos tiempo. Sólo con el simple hecho de coger el avión en vez del barco o el tren, ahorraríamos gran cantidad de días. Desde luego, nuestro Smartphone y todas las increíbles apps que podemos llevar en él también nos harían el viaje más fácil y más cómodo. Podríamos saturarlo de aplicaciones. Hay infinitas, tantas como podamos imaginar, y muchas preparadas para las más nimias necesidades de cualquier viaje. Lo que debemos preguntarnos ahora es dónde queremos dejar la aventura, la intriga, la improvisación, la espontaneidad, el buscar y el encontrar. Porque no cabe ninguna duda: “La vuelta al mundo en 80 días” jamás hubiera sido lo mismo con un Smartphone en el bolsillo de Phileas Fogg.

 

Ilustración: Thinkstock

Categoría: Cultura | 24 febrero, 2014
Redacción: Ana María Guiot
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