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Tristeza: la maldita

Con esta emoción hacemos como el Correcaminos: correr sin parar

Categoría: Cultura | 9 mayo, 2017
Redacción: Eulàlia París

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Llegamos a la última de las cuatro emociones básicas: la tristeza. Ésta, como el miedo, es una energía que va hacia dentro. No es expansiva como pueden serlo la alegría y la rabia. No es una energía de compartir como la alegría, sino más bien una de recogimiento, de lentitud, de intimidad con uno mismo. Adopta una forma de abatimiento corporal: como si el cuerpo pesara o tuviera que moverse despacio.

Puede tomar formas distintas, dependiendo de las situaciones y, sobre todo, de cómo las interpretamos. Por ejemplo: la melancolía, el resentimiento, la decepción, la pena. Lo veremos más en profundidad en otros artículos.

A causa de la dictadura de la alegría, la felicidad y la actitud positiva, es una de las emociones más negadas y rechazadas en las sociedades occidentales. Seguro que os ha ocurrido alguna vez, si habéis expresado sentiros tristes por algún hecho (algo que tampoco es muy común), a vuestro alrededor os han intentado animar sea con mensajes del tipo “pasará, se arreglará“, o bien, proponiéndote actividades para distraerte. O sea, hay una actitud social de quitarle importancia. El antídoto es la actividad constante y frenética. Es una manera de no querer estar con los sentimientos propios. Hacer para no enterarnos.

Y, de nuevo, como con el resto de las emociones, a veces tenemos motivos para sentirnos tristes. No sólo motivos, sino también el derecho.

Hoy puedo sentirme muy alegre y contento. Sin embargo, viene el presente con sus cosas del directo, y me entero que una persona querida ha tenido un accidente y está hospitalizada en estado grave. Esta noticia va a ensombrecerme el resto del día. Personalmente, voy a andar entre conmocionada, preocupada y triste. Y no voy a querer que nadie me saque de ahí. Lo que voy a necesitar es simplemente alguien que me escuche y que me ofrezca el hombro para llorar. Es así de sencillo, no requiere de nada más.

No sabemos acompañarnos mútuamente en el mundo emocional. Es difícil estar con otra persona que se expresa con tristeza si no somos capaces de estar con la propia. Además, a excepción de la alegría, con el resto de emociones estamos como hacía el personaje del Correcaminos: salimos corriendo.

De todos modos, es cierto, que algunas personas parecen recrearse en la tristeza. Todos hemos conocido a alguien que siempre se muestra como alma en pena o víctima de las circunstancias, que casi todo lo cuenta como supuestas desgracias o que vive en un drama constante. Eso es una fijación. Por decirlo de algún modo, no es una forma sana de lidiar con la tristeza. Como he insistido, las emociones no son estados permanentes.

Pero la realidad es que cuando no se vive como enquistada, la tristeza se refiere a una pérdida. Puede ser tanto la pérdida de una relación como de un proyecto. En cierto sentido, como en la rabia, tiene que ver con expectativas incumplidas. Lo veremos próximamente.

Sa i estalvi

Agradecimientos:

A NomNam por el naming de la sección

Imagen de Pixabay

Categoría: Cultura | 9 mayo, 2017
Redacción: Eulàlia París
Tags:  emociones, sa i estalvi @es, sano y salvo, tristeza,

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