R t V f F I
cactus_640x420

Juan Sin Miedo tiene un ataque de pánico

Socialmente se ha elaborado una lectura simplista convirtiendo en sinónimos miedo y cobardía, temeridad y valentía

Categoría: Cultura | 29 noviembre, 2016
Redacción: Eulàlia París

Como vimos en el anterior artículo, el miedo es una emoción que nos ha ayudado en la prevención y conservación de nuestra especie. Está estrechamente relacionado con las experiencias que hemos ido teniendo en nuestra evolución. Nos ayuda a evaluar las consecuencias de nuestros actos y a incluir la prudencia en nuestro quehacer. También vimos que sentimos miedo a perder algo (puede ser la propia vida) o a recibir o causar un daño irreparable, sea físico o psíquico. Sin embargo, el miedo está mal considerado desdel punto de vista social. Acostumbramos a confundir el sentir miedo con el ser un cobarde. Y no es lo mismo. Una cosa es sentir miedo y la otra reaccionar con cobardía ante una situación.

Las palabras y las connotaciones que les damos son importantes en todo este asunto. A veces nos decimos que hemos sido unos cobardes, que deberíamos haber reaccionado de un modo distinto al que hicimos. O sea, nos acusamos desde nuestro juez interno. Tampoco es lo mismo cobardía que inhibición. A veces morderse la lengua puede ser la mejor estrategia. Dependerá.

La cosa es que los mensajes sociales nos animan a la valentía, a la bravura. Van en la línia de ignorar nuestros temores o hacer un como si no existieran, convirtiéndonos en auténticos Juan sin miedo. Hay personas que realizan auténticas temeridades por desconectarse del miedo. En términos psicológicos se les llama contrafóbicos. Ignorar o hacer caso omiso puede ser negligente.

Valentía y temeridad son conceptos distintos. Ser valiente no necesariamente implica ser temerario. El temerario es el que desoye sus alertas y no calibra las consecuencias de sus acciones. Una persona que lleva a cabo un acto de valentía paradójicamente puede estar sintiendo miedo. Por ejemplo, plantarle cara a alguien.

El miedo es paradójico: nos puede o bien paralizar, o bien nos puede llevar a emprender una acción. Dependerá de cómo evaluemos la situación que se nos presenta.

Lo que está claro es que si nos permitimos contactar con el miedo, clarificarlo, puede ser el punto de partida para superarlo. Por ejemplo, si me permito reconocer mi miedo a volar, puedo intentar superarlo.

O por ejemplo, si me doy cuenta que es el miedo a que me digan que no, lo que hace que evite acercarme a alguien que me gusta, puedo flexibilizar ese no. En general que nos digan que no a algo, lo vivimos como si nos estuvieran diciendo que no somos válidos como personas. Tomamos la parte por el todo. Cuando quizás simplemente nos estén diciendo que no a una propuesta y no a nuestra persona. Si podemos flexibilizar este punto, no será el miedo al no con lo que tendremos que lidiar, sino con la frustración.

Sea como sea, socialmente se elabora una lectura simplista de miedo = cobardía. Por un lado, se nos anima a ser valientes (confundiendo valentía con temeridad). Por otro, al menos en los países occidentales, hay una obsesión por la seguridad. Pretendemos controlar todos los procesos, todo lo que ocurre o puede llegar a ocurrir, queremos explicarlo y darle sentido a todo. No sabemos vivir en la incertidumbre. Y cuando ocurre lo incierto, ¿qué hacemos?, buscamos culpables. “No debería haber ocurrido”.

Es curiosa esta contradicción que por un lado nos pretende envalentonar y por el otro nos da de bruces con la angustia que nos produce lo desconocido.

Próximamente veremos algunas formas que toma el miedo: desde lo más ténue (duda, vacilación) a angustia, fobias, pánico, horror o temor.

 Sa i estalvi

Agradecimientos:

A NomNam por el naming de la sección

A Rocío Larrumbide, diseñadora, por la ilustración

Categoría: Cultura | 29 noviembre, 2016
Redacción: Eulàlia París
Tags:  emociones, Eulàlia París, miedo,

Ad

Subscríbete

¡Suscríbete!

Moda, cultura, gastronomía, shopping y la agenda para no perderse nada.
Una vez al mes en tu buzón.

Sign Up Paseo de Gracia

Ad

Contenidos relacionados

Cultura / 23 febrero, 2017

Gelatina dura, la otra cara de los años 80

La exposición del MACBA explica el lado incómodo de los años 80, la artificiosa energía renovadora y la instrumentalización de la cultura

Cultura / 22 febrero, 2017

James Rhodes interpreta la música que le ha salvado la vida en el Palau

El músico y escritor británico interpretará a Bach, Beethoven y Chopin en su primer recital de verdad en Barcelona

Cultura / 21 febrero, 2017

Vuelve Jarabe de Palo

“50 palos” es el nombre del nuevo disco del grupo. Su líder, Pau Donés, también estrena el documental “Jarabe contra el cáncer”

Cultura / 20 febrero, 2017

Vuelve al Liceu La Fura dels Baus con “Quartett”

La ópera de Luca y el montaje de Àlex Ollé se podrá ver en el Liceu del 22 de febrero al 3 de marzo